La vida en las profundidades abisales

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¡Muy buenas a todos!

En el día de hoy vamos a tratar un tema muy interesante y poco conocido, la vida en los fondos oceánicos abisales.

A las especies que habitan en el fondo marino se las denomina especies bentónicas, o bentos. Es decir, los arrecifes de coral, que se encuentran a unos 10 m de profundidad o menos, también son comunidades bentónicas. Pero en este artículo nos centraremos en el bentos de los océanos abisales, que son profundidades de 2000 m y superiores.

Estos seres vivos tienen unas características muy peculiares que los diferencian de los demás organismos de la Tierra. Son tan singulares que pueden parecer «de otro planeta», debido a sus formas y comportamientos.

Las condiciones tan extremas en las que se encuentran estos organismos son las causantes de que tengan que desarrollar unas características adecuadas para poder sobrevivir. Podemos destacar las condiciones limitantes más importantes: altas presiones, ausencia de luz, falta de oxígeno, aguas más fríasescasez de alimentos.

- Altas presiones

Debido a las grandes profundidades en las que nos encontramos (pudiendo ser desde los 2000 m hasta más de 6000 m), hay una gran columna de agua encima de estas comunidades, lo que supone unas muy altas presiones. Por lo que los organismos tienen que tener una estructura adaptada a las mismas. En el punto más profundo de las fosas de las Marianas, la presión puede llegar a ser de  unos 122000 kPa, lo equivalente a 1200 atmósferas. Para que os hagáis una idea de la brutalidad de esta cifra, la presión atmosférica terrestre al nivel del mar es de 1 atmósfera.

- Ausencia de luz

La luz no suele penetrar más de 30 metros en la columna de agua oceánica. Esto hace que la mayoría de la actividad fotosintética se produzca en los primeros metros superficiales. Es obvio que si nos adentramos a profundidades de 2000 m, y mucho mayores, la ausencia de luz va a ser total. Es por ello que la vida cambia mucho para estos organismos, donde casi la totalidad son ciegos o directamente no disponen de órganos oculares, ya que sería innecesario.

- Falta de oxígeno

Esta característica está relacionada con las anteriores. Al encontrarnos a tanta profundidad, como hemos dicho, no se puede producir actividad fotosintética por la ausencia de luz, por lo que no se genera oxígeno. Y debido a esta profundidad, es también más complicado que las aguas oxigenadas de la superficie alcancen el fondo (también por un tema de temperaturas que comentaremos a continuación). Esto hace que las aguas sean hipóxicas o directamente anóxicas (ausencia total de oxígeno disuelto).

- Aguas más frías

Las aguas más profundas son las que tienen unas temperaturas más bajas, debido a las densidades. Por definición, las aguas más calientes son menos densas, y por lo tanto se desplazan hacia la superficie, mientras que las frías se encuentran en los fondos. Esta es una de las causas de las corrientes oceánicas, que no vienen a ser otra cosa que masas de agua de diferentes densidades desplazándose.

Esto lo pudes experimentar por tu cuenta, si vas al océano y te sumerges unos 5/6 metros, notarás cómo el agua es más fría que la superficial.

- Escasez de alimentos

Aunque es cierto que hay materia orgánica que proviene de zonas más superficiales debido a que se hunde, el alimento en las profundidades escasea, sobre todo para las especies que necesitan alimentarse de otros organismos. La vida microscópica es diferente, ya que las bacterias disponen de zonas hidrotermales donde hay nutrientes en abundancia.

Pero por lo general, los organismos que habitan aquí tienen que desarrollar unas técnicas de alimentación singulares para lograr su supervivencia.

Una vez que conocemos las peculiares características que hacen a estos hábitats tan especiales, vamos a presentar algunas de las especies que habitan en estas zonas y sus singularidades.

Una de las características más impresionantes es el uso que hacen de la bioluminiscencia. La bioluminiscencia es la producción de luz por parte de un ser vivo.

Rape abisal (Familia Melanocetidae)

Este tipo de peces utiliza una especie de anzuelo, denominado illicium o apéndice de pesca, donde el extremo emite luz. Esta luz atrae a ciertos organismos fotorreceptores que se acercan a dicho apéndice, cuando esto sucede el rape ataca a su presa. Es una técnica de alimentación muy curiosa, y que se puede producir debido en parte a la oscuridad de este medio.

Además de esto, este rape tiene una característica muy peculiar, su método de reproducción. Esta especie presenta un marcado dimorfismo sexual, los machos son mucho más pequeños que las hembras (unas diez veces menores) y su único objetivo es el de encontrar una, tarea compleja en los fondos oceánicos. Una vez que la encuentra, lo que hace es adherirse a ella, de tal forma que se vuelve una especie de parásito. Le desaparecen sus ojos y órganos internos, a excepción de los órganos reproductores, que son los encargados de suministrar el esperma cuando la hembra lo necesite. Una hembra puede llegar a tener más de 5 machos adheridos a ella, vaya método de reproducción más peculiar, ¿verdad?

Una vez que la hembra está fecundada, deposita en el fondo marino una especie de mucosa en la que van incluídos los huevos, de una longitud considerable (varios metros). En cada puesta nacen gran cantidad de individuos.

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Rape abisal o «diablo negro». Imagen obtenida de google sites

Son muy variados los organismos abisales que poseen luminiscencia. Podemos encontrar desde camarones que expulsan un líquido bioluminiscente, anémonas, medusas, calamares como el calamar luciérnaga (Watasenia scintillans) y por supuesto también algunos organismos que conforman el zooplancton.

Medusas con bioluminiscencia. Imagen de uso libre obtenida de Pixabay

Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus)

Otra característica de los seres vivos que habitan en este hábitat es su longevidad, existen organismos que tienen miles de años de antigüedad. Conocemos poco de los fondos oceánicos, pero sí que sabemos que existen organismos muy antiguos, como por ejemplo los corales de aguas profundas. Los corales son organismos que se crecen pocos milímetros al año, por lo que si encontramos ejemplares que alcancen el metro o más, estamos hablando de organismos muy antiguos. En el fondo oceánico seguramente sea donde haya más individuos longevos, debido a que no sufren tantas perturbaciones como lo pueden hacer los corales de arrecife, expuestos a problemas como la acidificación o el aumento de temperaturas.

Los corales son unos organismos fascinantes, que merecen un post específico solo para ellos.

Hablando de longevidad, no podemos dejar de mencionar al tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus). Es una especie que no ha evolucionado biológicamente casi nada desde sus orígenes primitivos, por lo que se le considera todo un fósil viviente. No es el único fósil viviente que conocemos, seguro que os suena el famoso celacanto (Latimeria chalumnae), o la familia de los esturiones (Acipenseridae).

Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus). Imagen obtenida de depeces

Pez gota (Psychrolutes marcidus)

Las altas presiones en estas zonas hacen que los organismos tengan que desarrollar unas estructuras corporales características para poder sobrevivir en este medio. Es por ejemplo el caso del pez gota (Psychrolutes marcidus), que carece de esqueleto y músculos, y al que le sucede algo muy peculiar. Cuando este organismo es pescado accidentalmente por las tan dañinas redes de arrastre, y se lleva a la superficie (donde nunca se desplazaría por voluntad propia), la diferencia de presión hace que el pez se deforme completamente, quedando una especie de masa amorfa. Es por ello por lo que se ha ganado el adjetivo de «animal más feo del mundo», pero en realidad esa no es su forma en su hábitat natural, por lo que estamos siendo injustos al decir esto, ¿curioso, verdad?

Pez gota (Psychrolutes marcidus). Imagen del organismo en su hábitat natural y en superficie, obtenida de marcianosmx

Bacterias quimiosintéticas (Procariotas)

Un ecosistema propio y singular de estos fondos abisales es la fauna hidrotermal, que habita en las fuentes o chimeneas hidrotermales que brotan del fondo oceánico. Esta fauna hidrotermal está compuesta en su mayoría por bacterias quimiosintéticas que aprovechan los compuestos químicos (sulfuros metálicos, sulfuro de hidrógeno, metano, hierro, etc.) que se encuentran disueltos en esas aguas. Son organismos muy peculiares, algunos de ellos sólamente podemos encontrarlos en estas zonas, debido a estas condiciones inhóspitas.

Chimenea termal en el fondo marino. Imagen obtenida de encuentrosenlabiologia

¡Y hasta aquí llega la publicación sobre el medio abisal y los organismos que habitan en él! Espero que os haya gustado y que hayáis aprendido algo nuevo sobre este mundo tan particular y desconocido. Ya sabéis que podéis sugerir nuevos temas que os gustaría que se tratasen. Muchas gracias por tu atención, y recuerda…

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