Posidonia oceánica, la alfombra del Mediterráneo

Fuente: Ibernature

¡Hola! Bienvenidos a un nuevo post en la web, en el día de hoy hablaré de una de las especies más emblemáticas del Mediterráneo, y que quizás no se encuentre tan reconocida como merece. Voy a intentar mostraros por qué debería tener una mayor importancia y por qué todo el mundo debería al menos conocerla.

Sí, se trata de una planta acuática, la Posidonia oceanica. Esta planta es endémica del Mar Mediterráneo, ¿y eso qué quiere decir? Pues que es una especie que sólamente la podemos encontrar de forma natural en el Mediterráneo, la definición de endémico consiste en una especie que se distribuye de forma natural en un espacio geográfico reducido. La planta se encuentra en el litoral y no se suele desarrollar a profundidades mayores de 30 m, ya que necesita de la luz del sol para realizar la fotosíntesis. Esta especie, además de ser endémica, lo que le otorga protección per se, desempeña una labor vital en los ecosistemas Mediterráneos.

Características y beneficios

Son varias las características por las que Posidonia oceanica tiene un papel crucial en el ecosistema marino, muchos de los cuales no podrían desarrollarse sin su presencia. A continuación veremos las principales características.

Refugio de especies animales

Muchas especies acuáticas buscan cobijo en las praderas de posidonia, tanto peces como pequeños invertebrados. Algunos se refugian y habitan en ellas, y otros, como la Salpa (Sarpa salpa), son peces que se alimentan de sus hojas y se suelen encontrar cerca de las praderas. Para ellas, la posidonia es su hábitat, y necesitan de la misma para poder desarrollarse. 

Otras especies utilizan estas zonas para reproducirse. Se han detectado puestas de huevo de sepia común (Sepia officinalis) en redes de pesca en Mallorca debido a la pérdida de plantas fanerógamas como Posidonia oceanica en los fondos marinos, que eran las zonas habituales de desove de esta especie.

Banco de salpas (Sarpa salpa) captadas en la costa alicantina. Esta especie es muy propensa a alimentarse y ubicarse en las praderas de posidonia. Fuente: Ibernature

Un estudio detectó una gran cantidad de braquiópodos en la isla de Creta. Se afirma que los rizomas de posidonia son un hábitat del infra-litoral particularmente adecuado para estos organismos, debido a sus condiciones de atenuación lumínica (Albano, Paolo G. et al., 2019).

La importancia de los pastos marinos para los consumidores herbívoros es muy variable entre los sistemas. En las praderas del Mediterráneo, como se ha comentado, los macroherbívoros, como el pez Sarpa salpa y el erizo de mar Paracentrotus lividus, han recibido la mayor atención de las investigaciones. El papel de los pequeños crustáceos en el consumo de pastos marinos sigue siendo algo menos estudiado en la región. Sin embargo, la herbivoría de los crustáceos en las hojas de Posidonia oceanica es ampliamente reconocida, aunque las especies que se alimentan de los pastos marinos son en su mayoría desconocidas (excepto Idotea baltica). Este informe evalúa el consumo de Posidonia oceanica por dos especies de crustáceos anfípodos que se encuentran comúnmente en las praderas de pastos marinos: Ampithoe ramondi y Gammarella fucicola se alimentan activamente de hojas y semillas de Posidonia oceanica. Ambas especies preferían las semillas a las hojas solo cuando la cubierta de la semilla estaba dañada. Este estudio proporciona la primera evidencia directa del consumo de semillas de Posidonia oceanica por los dos crustáceos anfípodos nombrados, y confirma que también consumen hojas de esta especie (Castejon-Silvo, Ines et al., 2019).

Para todas estas y muchas más especies, la posidonia es su hábitat, y por lo tanto necesitan de la misma para poder desarrollarse.

Sumidero de CO2

El océano es el mayor sumidero del CO2 del planeta, reteniendo miles de toneladas de este gas anualmente. Esta gran capacidad para retener el CO2 proviene, entre otras, de especies como Posidonia oceanica. Se encarga de captar el CO2 presente en el agua mediante fotosíntesis, y de esta forma eliminar su presencia tanto de la atmósfera como del agua oceanica. Esta labor es muy importante e impide que aumenten aún más rápido las concentraciones de CO2 en la atmósfera, que produce el ya conocido calentamiento global.

La vegetación marina costera se ha destacado recientemente por su gran capacidad de almacenamiento de carbono. Entre las sesenta y cuatro especies de pastos marinos, Posidonia oceanica parece ser la más eficaz en la fijación y el almacenamiento de carbono (Pergent-Martini, Christine et al., 2020).

La síntesis de un centenar de mediciones realizadas en todo el Mediterráneo y a profundidades de entre 0,5 y 32,0 m proporciona una base para estimar la tasa media anual de fijación y secuestro de carbono en toda la cuenca mediterránea.

La fijación de las hojas se estima en 1024 t C/ha. año, la de las vainas en 220 t C/ha. año y la de los rizomas en 58 t C/ha. Año. Es decir, una tasa de fijación total de 1 t C/ha. año y una tasa de secuestro (vainas y rizomas muertos) de 278 t C/ha. año. Esta fijación anual de carbono representa sólo el 0,61% de media de las emisiones/liberaciones de CO2 para el conjunto de los países mediterráneos, pero en las grandes islas mediterráneas esta fijación es de media del 3,1% y puede alcanzar casi el 14,4% para Córcega. Además, la mayor ventaja de la pradera de Posidonia oceanica radica en su capacidad de almacenar carbono a partir de la fijación anual de carbono durante siglos o milenios, y puede compararse con varios ecosistemas terrestres considerados eficientes en el almacenamiento de carbono, como las turberas (Pergent-Martini, Christine et al., 2020).

Aporte y fijación de materia orgánica

Toda la materia orgánica, tanto individuos muertos como los propios restos de la planta, se acumulan en el lecho y Posidonia oceanica los fija y aporta esa materia orgánica a la arena, enriqueciéndola y haciéndola más compacta. Los lechos donde habitan las praderas de posidonia son un sumidero de carbono muy importante, si ese carbono se liberase de nuevo, reaccionaría y formaría CO2, con el problema que conlleva. Es por ello que es muy importante que estos lechos se mantengan estables y continúen reteniendo el carbono.

Las praderas de pastos marinos desempeñan una función ecológica vital como filtros para la gran cantidad de nutrientes entrantes de ríos que vierten al océano, especialmente con el nitrógeno (N). Al mejorar los procesos de eliminación de N, incluido el entierro de N en los sedimentos y la desnitrificación, las praderas de pastos marinos como las de posidonia mejoran la calidad del agua. Los resultados destacan cómo las praderas de pastos marinos median el ciclo del N a través de altas tasas de entierro (Aoki, Lillian R. et al., 2020).

Sin embargo, otro estudio nos muestra que altas concentraciones de compuestos como el amonio (NH4-), característicos de ambientes eutrofizados y de procedencia antrópica, pueden alterar considerablemente a Posidonia oceanica. En concentraciones ambientales de amonio, Posidonia oceanica tolera aumentos de temperatura a corto plazo de hasta 30 ºC. Sin embargo, a 35 ºC, la planta pierde funcionalidad, como lo indica la disminución en el rendimiento fotosintético, una inhibición del crecimiento de la planta y un aumento de la incidencia de necrosis en hojas (Ontoria, Yaiza et al., 2019).

Disminución de la erosión

Tanto las raíces de la planta como la presencia de materia orgánica son muy relevantes, ya que compactan y varían la estructura mineral del lecho, haciendo que se disminuya en gran medida la erosión litoral. Esta es una de las funciones más importantes que desempeña Posidonia oceanica, y que puede suponer la disminución de la erosión de toneladas de arena anuales en las playas.

Las praderas de posidonia están asociadas con una orilla más estable y resistente. La velocidad de la columna de agua disminuye si hay presencia de praderas de posidonia, lo que muestra su papel como “amortiguadores naturales” (Cavallaro, Luca et al., 2018).

Un estudio (Paladini de Mendoza, Francesco et al., 2018) demostró que praderas de fanerógamas como las de Posidonia oceanica amortiguan la resuspensión de sedimentos arrastrados por las corrientes. Las zonas con vegetación mejoraban la deposición de sedimentos respecto a las zonas adyacentes sin vegetación. La hojarasca depositada a finales de verano en el fondo marino sin vegetación amortiguó la resuspensión de sedimentos. Todos estos factores determinan que la vegetación desempeña dos papeles fundamentales, el de prevención de la resuspensión y el de promover la deposición (Paladini de Mendoza, Francesco et al., 2018).

Otro papel fundamental es el de los arribazones de posidonia, que son cúmulos de restos vegetales muertos de Posidonia oceanica que se acumulan en las orillas. Estos restos, que muchos lo ven como basura en la playa, son los causantes de disminuir la erosión, ya que reducen significativamente la fuerza con la que el oleaje rompe en la orilla. También sirve como cobijo y sustento para ciertas especies que habitan en las orillas, pequeños invertebrados como cangrejos o ciertas especies de peces.

Arribazones de P.oceanica en la costa, que sirven de protección para la erosión. Fuente: Levante-emv

Un estudio localizado en las Islas Baleares determinó que parte de la limpieza de playas en las islas se ha centrado en la eliminación mecánica de Posidonia oceanica que queda depositada en la playa. Su remoción mecánica durante las últimas décadas ha provocado la pérdida de superficies y volúmenes considerables en las playas, así como la alteración del sistema playa-duna. El estudio analiza los volúmenes de sedimentos movidos por la gestión mecánica de eliminación de estos arribazones de Posidonia oceanica, recogidas en 19 playas distribuidas por todo el archipiélago balear (2010-2018). El volumen de arena removido fue de 39.343 m3, lo que equivale a 27.583 toneladas de arena (Xavier Roig-Munar, Francesc et al., 2019).

Cada vez son más las campañas dedicadas a concienciar a la población sobre la importancia de los arribazones en el litoral. En algunas playas de Ibiza han cambiado su forma de actuación, y lo que hoy realizan es la retirada de los arribazones durante la época de verano, cuando hay una mayor afluencia de turistas, y tras la temporada estival los devuelven a las playas. La mejor medida sería dejar los arribazones todo el año, pero las medidas actuales al menos se encuentran en el buen camino hacia una gestión más sostenible de nuestras playas.

Dique natural contra temporales

Las praderas de Posidonia oceanica actúan como un dique natural, reduciendo en gran medida la intensidad con la que los temporales azotan la costa.

Esto provoca que se disminuya la erosión litoral, pero desempeña muchas más labores: sirve como cobijo para gran número de especies durante los temporales, actuando de la misma forma que lo haría un bosque en tierra firme. Puede evitar que se produzcan daños graves en infraestructuras como paseos marítimos, ya que el oleaje romperá con menor intensidad, etc. Invertir en una buena protección de las praderas de posidonia es también rentable desde el punto de vista económico, ya que sustituirlas por diques artificiales supondría unos gastos mucho mayores, y no tendrían el mismo efecto.

Bioindicador

Como ya se ha comentado, Posidonia oceanica es una especie sensible a los cambios de temperaturas, la acidificación del medio o la presencia de ciertos compuestos tóxicos como metales pesados. Es por ello que lo hace una especie idónea para actuar como bioindicador ambiental, señalando posibles cambios en el medio, ya que también es capaz de “secuestrar” los elementos traza presentes en el mismo (Bertini, Laura et al., 2019).

Esta utilidad como bioindicador también puede servir para monitorizar los cambios que se producen en una zona, analizando el grado de deterioro al que se ve sometida la especie con el paso del tiempo.

En dicho estudio (Bertini, Laura et al., 2019) analizaron la actividad de algunas enzimas antioxidantes, la peroxidación lipídica, y el nivel de expresión de varios genes en las hojas de Posidonia oceanica, recolectadas de cuatro prados distribuidos a lo largo de la costa del Tirreno.

El análisis de contaminantes en las hojas determinó la presencia de ciertos metales pesados como Cr, Cd, Cu, Ni y Pb. Se encontró una respuesta antioxidante muy fuerte en plantas de una de las ubicaciones (pradera Murelle), precisamente en la zona donde se encontró menor presencia de metales pesados en las hojas (especialmente de Cu). Podemos determinar que hay indicios de que la presencia de metales pesados reduce la capacidad antioxidante de la planta (Bertini, Laura et al., 2019).

Un método útil para determinar el estado ambiental del océano es examinar las hojas de Posidonia oceanica. Fuente: http://www.posidoniamallorca.org/es/posidonia-oceanica/

Las microalgas epífitas que se adhieren a las hojas de Posidonia oceanica desempeñan un papel importante a través de la producción primaria, el ciclo de nutrientes y los flujos tróficos en los ecosistemas bentónicos. Debido a su sensibilidad, estas microalgas responden a las alteraciones ambientales más rápidamente que su huésped, en este caso Posidonia oceanica, por lo que es un bioindicador aún más preciso. Un total de 56 taxones pertenecientes a microalgas epífitas se componen de Bacillariophyceae (91%), Cyanophyceae (7%) y Dinophyceae (2%). La estructura y abundancia de la comunidad epifítica depende de los parámetros como son la superficie de las hojas, los nutrientes y la turbidez (Guresen, Aysu et al., 2020).

Un método sencillo y poco dañino para obtener muestras de Posidonia oceanica consiste en cortar las hojas de un brote de posidonia (con tijeras) justo por encima de la lígula de las hojas externas, se denomina Método de muestreo no destructivo de brotes (Non-Destructive Shoot sampling Method en inglés- NDSM). Los resultados de la utilización de este método indican que la mayoría de los parámetros biométricos y los índices de calidad del agua pertinentes pueden medirse y calcularse a partir de las praderas marinas muestreadas con el NDSM. La técnica es tan poco invasiva que los brotes muestreados volvieran a crecer hasta alcanzar longitudes similares a las de una pradera de control adyacente en un plazo de tres meses. Los análisis bioquímicos indicaron que las hojas de las praderas marinas que volvieron a crecer tras el muestreo del NDSM diferían poco en su composición química (C, N y P y micronutrientes metálicos esenciales Fe, Cu, Zn, Mn, Ni y Mo) de las praderas marinas de control. Pese a esto, el muestreo de las praderas marinas según el NDSM requiere una exención de la autoridad competente según la normativa local, regional o nacional (Gobert, Sylvie et al., 2020).

 

Estos son los argumentos de peso por los que Posidonia oceanica es tan relevante en el Mediterráneo, se debe proteger y tratar de concienciar a la población sobre dicha importancia.

Problemas a los que se enfrenta

Las praderas marinas están desapareciendo a un ritmo comparable al de los manglares, los arrecifes de coral y las selvas tropicales (Pazzaglia, Jessica et al., 2020). Según un estudio desarrollado por el IMEDEA (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados), la extensión de Posidonia oceanica en el Mediterráneo ha disminuido entre un 13%-38% desde los años 60, y la cobertura, extensión y densidad de las praderas existentes ha disminuido en un 7% cada año(Marba, Nuria et al., 2014)

Caulerpa taxifolia

Se está viendo gravemente amenazada por varios factores externos, y uno de los principales proviene de un alga, Caulerpa taxifolia.

Caulerpa taxifolia es una especie de alga Chlorophyta (algas verdes) proveniente de aguas tropicales, introducida en el mar Mediterráneo a principios de los años 80, se cree que debido a restos que llegaron al mar de un acuario lúdico. En un principio, este alga no debería prosperar en estas aguas, ya que necesita de unas altas temperaturas durante todo el año para sobrevivir (unos 25ºC). Pero los cambios climáticos que se han producido en el Mediterráneo en los últimos años han hecho que las temperaturas del mismo aumenten, y están provocando que Caulerpa taxifolia sea capaz no sólo de sobrevivir, sino de reproducirse y extenderse por todo el Mediterráneo. Las condiciones son cada vez más apropiadas para que se desarrolle, lo que le ha convertido en una de las especies más invasoras del Mediterráneo. Además, se puede definir como un alga con excepcional rapidez a la hora de reproducirse, mientras que Posidonia oceanica tarda años en avanzar sólo unos centímetros.

Está desplazando las praderas de posidonia, una de sus grandes ventajas frente a la especie endémica es que Caulerpa taxifolia posee una sustancia tóxica, la caulerpenina, que provoca la intoxicación y posterior muerte de las especies que se encuentren a su alrededor. Es por ello que no solamente acaba con Posidonia oceanica, sino con las especies que conforman el ecosistema mediterráneo. Por ejemplo, se ha estudiado que la caulepernina también afecta a los huevos de erizos de mar, afectando a su desarrollo (Pesando, Danielle et al., 1996). Curiosamente, la salpa (Sarpa salpa), que anteriormente mencioné, es muy propensa a alimentarse de posidonia, es la única especie detectada del Mediterráneo capaz de alimentarse también de Caulerpa.taxifolia sin sufrir intoxicaciones.

Caulerpa taxifolia se encuentra catalogada en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la UICN, os animamos a que os paséis a ver la lista, es muy interesante y aprenderéis sobre otras especies que son muy perjudiciales. Además de esto, como el alga se encuentra en territorio español, siendo significativos los avistamientos en la isla de Mallorca, la especie se encuentra en el Catálogo español de especies exóticas invasoras.

Caulerpa taxifolia, la invasora del Mediterráneo. Fuente: Ambientalesyenergía

Por ejemplo, un programa de monitoreo realizado en las costas de Malta reveló una expansión dramática en la distribución de esta especie, que se encontró en 23 sitios sobre un tramo de costa de 45 km en el 2016, y en cuatro sitios adicionales en 2017 (incluidos tres sitios donde se encontraba anteriormente ausente en 2016). El alga se distribuye ahora a lo largo de toda la costa noreste de las islas maltesas, así como en el noroeste y sureste de Malta. La notablemente rápida propagación de Caulerpa taxifolia var. distichophylla y su capacidad para colonizar varios hábitats diferentes indican que esta alga debe considerarse invasora en aguas maltesas (Ellul, Therese et al., 2019).

Se está tratando de eliminar con ciertos métodos, como la adición de cobre en el agua, pero a día de hoy resulta muy costoso, y por lo tanto no se realiza demasiado. Otro método más asequible es la absorción mediante tubos succionadores. También se ha estudiado su eliminación mediante organismos hervíboros que se alimenten de ella, como es el caso de Elysia subornata, un molusco gasterópodo que se alimenta del alga, aunque no parece una medida muy efectiva. (Coquillard, P. et al., 2000)

Pero es muy complejo eliminarla, y debido a que las condiciones son cada vez más apropiadas, unido con su alta capacidad de regeneración, nos encontramos ante un problema difícil de resolver.

Otra especie que afecta a Posidonia oceanica es un alga de la misma familia Caulerpaceae, Caulerpa cylindracea. En un estudio sobre esta alga, el alga invasora Caulerpa cylindracea mostró una capacidad reducida para invadir praderas saludables de Posidonia oceanica al penetrar solo en los márgenes de las praderas en las primeras etapas de invasión en el Mar Mediterráneo occidental. Sin embargo, la interacción a largo plazo con algas invasoras podría deteriorar la estructura de los prados, al disminuir su resistencia inicial a la invasión como resultado de posibles mecanismos competitivos entre ambos macrófitos.

En este estudio, las poblaciones de ambas especies fueron monitoreadas durante un período de 10 años (2007-2016) en sitios invadidos y no invadidos para evaluar la evolución de la resistencia de las praderas a las presuntas interacciones negativas a largo plazo entre ambas especies. La biomasa de Caulerpa cylindracea fue mucho menor (de 5 a 60 veces) que la biomasa que se desarrolló fuera de las praderas de pastos marinos en todos los sitios invadidos. No se observaron diferencias estructurales entre praderas invadidas y no invadidas. Por ello, los resultados evidencian, por primera vez, la ausencia de una interacción competitiva a largo plazo entre las algas invasoras y la estructura y dinámica de los brotes de las praderas nativas de Posidonia oceanica. La presencia a largo plazo de gradientes persistentes de biomasa de algas desde el exterior al interior de las praderas respalda la existencia de condiciones muy limitantes para el crecimiento y la supervivencia de las algas en praderas de Posidonia oceanica no perturbadas, lo que refuerza el papel de que las praderas saludables actúan como barreras ecológicas contra la propagación de Caulerpa cylindracea. Esto destaca la importancia de conservar saludables las praderas de Posidonia oceanica, como una forma de controlar las bioinvasiones en el mar Mediterráneo (Bernardeau-Esteller, Jaime et al., 2020).

Aumento de temperaturas

Otro problema grave que afecta a Posidonia oceanica y a muchas especies del Mediterráneo es el aumento continuo de las temperaturas.

Este aumento, además de perjudicar las condiciones de desarrollo de Posidonia oceanica, favorece la reproducción y crecimiento de Caulerpa taxifolia, al ser un alga de origen tropical. El aumento de temperaturas altera el comportamiento de muchas especies y modifica los flujos de corrientes marinas, alterando en gran medida los procesos que ocurrían anteriormente. Es por ello que marcarse el objetivo de reducir emisiones de gases de efecto invernadero es de vital importancia para frenar este aumento de temperaturas, el límite fijado por la Agenda 2030 es el de no superar un aumento mayor de 1.5 ºC para ese año.

Los registros de mayor temperatura en superficie están documentados en el sudeste del Mediterráneo. En esta área las praderas de posidonia se encuentran más amenazadas por el calentamiento climático que en regiones donde dicha temperatura superficial es más baja. La ausencia de prados de posidonia en el borde sudeste del Mediterráneo se puede atribuir a las altas temperaturas registradas (Stramska, Malgorzata et al., 2019).

Ciclo anual de la Temperatura superficial media (TSM) en el Mediterráneo basado en los datos de dOISST.v2 (1982-2017): (a) TSM máxima anual promediada en 36 años; (b) TSM mínima anual promediada en 36 años; (c) TSM máxima observada durante el intervalo de tiempo de 36 años; (d) TSM mínima observada durante el intervalo de tiempo de 36 años; (e) día del año en que se observa la TSM máxima; (f) día del año en que se observa la TSM mínima; (g) amplitud anual del ciclo anual de la TSM promediada en 36 años; (h) desviación estándar (STD) en las anomalías de la TSM. La STD se calculó para cada píxel a partir de los datos diarios de la TSM tras restar el valor medio diario de la TSM en 36 años y la tendencia a largo plazo en cada píxel. Fuente: (Stramska, Malgorzata et al., 2019).

Un estudio probó los efectos únicos y combinados del sobrepastoreo, el entierro y las olas de calor en las plántulas de Posidonia oceanica. El efecto combinado del sobrepastoreo y el entierro de semillas con las olas de calor actuales podría obstaculizar el desarrollo de las plántulas de posidonia. Se espera que los efectos del pastoreo excesivo y el entierro de semillas se anulen si las temperaturas superan los 29 ° C. Estos resultados sugieren que los factores estresantes ambientales concurrentes, en combinación con las olas de calor actuales, podrían comprometer el éxito reproductivo de la especie (Guerrero-Messeguer, Laura et al., 2020).

Otro problema que se ha observado relacionado con el aumento de las temperaturas es el de la alta floración de Posidonia oceanica. Las plantas proporcionaron numerosas pistas moleculares que sugieren que el factor responsable de la floración masiva de este tipo de organismos sensibles al calor puede considerarse un estrés. La floración inducida por estrés debido al aumento de temperaturas puede, por tanto, considerarse como una respuesta definitiva para sobrevivir a eventos de calentamiento extremo, con posibles consecuencias adaptativas para la especie.

Esto nos muestra las posibles consecuencias sobre la plasticidad fenotípica (aclimatación de la especie) y la oportunidad evolutiva (adaptación) de la especie al calentamiento de los océanos (Marín-Guirao, Lazaro et al., 2019).

Acidificación oceánica

Uno de los problemas más relevantes es el de la acidificación oceanica. Como se ha comentado, el océano es el mayor sumidero de CO2 del planeta. Estos procesos son de vital importancia para reducir las concentraciones de este gas en la atmósfera, pero si se reducen los organismos fotosintéticos capaces de regular las concentraciones en el agua, como lo es Posidonia oceanica, estas concentraciones pueden alcanzar unos valores tan altos que generan una considerable acidificación en el medio.

La acidificación es un proceso que produce graves problemas en cualquier medio, pero en el acuático es aún más significativo, ya que todo el ecosistema se ve afectado por un cambio en el pH. Esta acidificación merma o acaba con la vida de gran cantidad de organismos, entre los que se encuentra Posidonia oceanica. También se ven afectadas las estructuras calcáreas de organismos como moluscos o equinodermos, ya que una acidificación debilita e incluso destruye sus formaciones de carbonato cálcico.

En otro estudio se observaron diferencias significativas en la longitud media de las hojas de Posidonia oceanica según la condición de pH, mes y la interacción de estos dos factores. El ancho medio de la hoja también varió entre las condiciones de pH y los meses del año. Se registraron menores longitudes y anchos de hojas en las estaciones acidificadas en todos los meses considerados, en comparación con las de la estación control. En general, la composición y estructura de la comunidad epífita en las hojas de posidonia mostró diferencias significativas en relación a la acidificación: en ambos sitios acidificados, todas las formas calcáreas, tanto algas rojas incrustantes (Corallinales) como animales (briozoos, foraminíferos y espirórbidos), desaparecieron o se redujeron fuertemente, a favor de algas carnosas incrustantes, e invertebrados no calcificantes (hidrozoos, tunicados…) que dominaban el conjunto (Mecca, Silvia et al., 2020).

La acidificación del océano también influye en la producción de compuestos orgánicos volátiles (COVs) por parte de las hojas de las praderas marinas y sus epífitas asociadas. Esto puede afectar al comportamiento de los invertebrados asociados a las praderas marinas. Para ello, probaron los COVs producidos a pH 8,1 por las comunidades epífitas en su totalidad, así como los producidos por diatomeas seleccionadas, en varios invertebrados. Se registró un complejo conjunto de reacciones químicas específicas de cada especie, y dependientes de la concentración, según el pH del agua de mar. En particular, los COVs producidos por diatomeas individuales desencadenaron reacciones en los invertebrados. Por lo tanto, se demuestra que la acidificación altera las relaciones químicas entre las epífitas de las praderas marinas y los invertebrados asociados, con posibles consecuencias para la estructura de las comunidades y las redes alimentarias de los ecosistemas de praderas marinas (Mutalipassi, Mirko et al., 2020).

Eutrofización

Una de las principales causas del declive de posidonia es la llamada eutrofización cultural, es decir, el aporte de cantidades anormales de nutrientes derivados de las actividades humanas como la agricultura, ganadería y ciertas industrias (Ontoria, Yaiza et al., 2019).

Los efectos combinados del calentamiento y el amonio (principal causante de los procesos de eutrofización) fueron mucho peores que los de cada estresor de forma aislada, dado que los parámetros fotosintéticos y, sobre todo, el crecimiento foliar se vieron afectados. Esto nos sirve como advertencia de que el impacto del calentamiento global podría ser incluso peor de lo esperado (basado en enfoques de solo temperatura) en ambientes que ya están sujetos a eutrofización, especialmente en especies persistentes de pastos marinos que viven en ambientes oligotróficos (Ontoria, Yaiza et al., 2019).

 

Los vertidos procedentes de zonas ganaderas o de agricultura intensiva contienen una excesiva cantidad de nutrientes y compuestos que favorecen la eutrofización. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Contaminaci%C3%B3n_h%C3%ADdrica

Además del impacto de la eutrofización a escala local, la aparición de factores de estrés adicionales como el calentamiento global puede crear sinergias en detrimento de la salud de las praderas marinas.

En un estudio, se evaluó si las plantas sometidas a eutrofización cultural crónica y las que crecen en aguas relativamente prístinas son más sensibles al estrés térmico, a la carga de nutrientes y a la combinación de ambos factores. Las plantas fueron expuestas en condiciones controladas a altas concentraciones de nutrientes, al aumento de la temperatura y a su combinación durante 5 semanas, para evaluar el efecto de cada uno de los factores de estrés y su interacción. Los resultados revelaron que las plantas que experimentan una eutrofización cultural crónica (EU) son más sensibles a una mayor exposición a múltiples factores de estrés que las plantas que crecen en hábitats oligotróficos (OL). Las plantas OL y EU mostraron diferentes rasgos morfológicos y rendimientos fisiológicos, lo que corrobora el papel de las presiones locales en la activación de diferentes estrategias en respuesta a los cambios ambientales globales.

Las plantas EU parecieron ser más débiles durante los tratamientos, mostrando el mayor porcentaje de mortalidad, particularmente con el aumento de la temperatura. Los tratamientos de temperatura y nutrientes mostraron efectos opuestos cuando se probaron individualmente y una respuesta compensada cuando se combinaron. La activación de estrategias fisiológicas con elevados gastos energéticos para hacer frente al exceso de nutrientes y otros factores de estrés, podría afectar a la persistencia presente y futura de las plantas, especialmente en condiciones eutróficas.

Desentrañar las estrategias intraespecíficas y el papel de la adaptación local en respuesta a múltiples factores de estrés podría ser crucial para las estrategias de conservación de las praderas marinas en un escenario de cambio climático como en el que nos encontramos (Pazzaglia, Jessica et al., 2020).

 

Salinización oceánica

La salinización del agua oceánica debido a los vertidos de plantas desalinizadoras es otro problema que afecta a una gran cantidad de especies.

Un estudio observó que sobre todo en zonas donde las tasas de evaporación son extremadamente altas y hay una baja precipitación, las descargas de las plantas desalinizadoras pueden provocar estrés ecológico, al aumentar la temperatura del agua, la salinidad y las concentraciones de metales pesados, así como disminuir los niveles de oxígeno disuelto. Los resultados de estudios de campo y de laboratorio indican que existen amenazas potencialmente graves y crónicas para las comunidades marinas luego de la exposición a descargas de plantas desalinizadoras, especialmente dentro de los zoobentos, equinodermos, pastos marinos y arrecifes de coral  (Sharifinia, Moslem et al., 2019).

Los vertidos procedentes de zonas ganaderas o de agricultura intensiva contienen una excesiva cantidad de nutrientes y compuestos que favorecen la eutrofización. Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/medio-ambiente/-es-la-desalacin-el-futuro-del-agua-en-el-mundo/20110723190425058416.html

Aun así, los datos disponibles sugieren que las plantas desalinizadoras actuales, diseñadas y operadas adecuadamente, pueden mitigar muchos de estos impactos ambientales negativos, ya que contienen las tecnologías adecuadas de reducción de impacto (Sharifinia, Moslem et al., 2019).

Las contramedidas para paliar estos efectos deben variar según el tamaño y tipo de planta, las comunidades biológicas en el área de descarga y las características hidrogeológicas del área. Se debe seleccionar una ubicación de descarga adecuada y se debe maximizar la mezcla de salmuera con agua de mar ambiental para reducir los impactos ambientales. Además, es útil establecer un programa de monitoreo ambiental cuidadosamente diseñado para evaluar la distribución de la pluma de salmuera a lo largo del tiempo mientras se monitorea la biota (Fernández-Torquemada et al., 2019).

Soluciones y previsiones de futuro

Según un estudio desarrollado por el IMEDEA (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados), la extensión de P.oceanica en el Mediterráneo ha disminuido entre un 13% y un 38% desde los años 60, y la cobertura, extensión y densidad de las praderas existentes ha disminuido en un 7% cada año. (Marba, Nuria et al., 2014).

Un estudio (Chefaoul, Rosa et al., 2018) estima que en el peor escenario, Posidonia oceanica podría perder un 75% de su hábitat disponible para 2050, y se enfrentaría a un riesgo claro de extinción para el 2100.

También predicen que la erosión aumentará considerablemente debido a los futuros aumentos de temperatura en el Mediterráneo. La extinción de Posidonia oceanica podría suponer, además de un importante impacto ecológico, la liberación de reservas masivas de carbón que dichos ecosistemas han acumulado durante milenios (Chefaoul, Rosa et al., 2018).

Otro estudio revela que 1/3 de la superficie de pastos marinos europeos se perdió debido a enfermedades, deterioro de la calidad del agua y desarrollo costero, con pérdidas que alcanzaron su punto máximo en las décadas de 1970 y 1980. Pero también hay espacio para la esperanza, desde entonces, las tasas de pérdida disminuyeron para la mayoría de las especies, y especies de crecimiento rápido se recuperaron en algunos lugares, lo que hizo que la tasa neta de cambio en el área de pastos marinos haya experimentado una reversión en la década de 2000. Mientras, las métricas de densidad mejoraron o permanecieron estables en la mayoría de los sitios. Estos resultados demuestran que el declive no es el estado generalizado entre los pastos marinos hoy en día en Europa, en contraste con las evaluaciones globales, y que la desaceleración y reversión de las tendencias a la baja es posible, lo que nos brinda la esperanza de que aún estamos a tiempo de actuar para revertir una situación incontrolable. (de los Santos, Carmen B et al., 2019).

El estudio realizado por los responsables del seguimiento a largo plazo de la Directiva Marco del Agua de la Posidonia oceanica en la Comunidad Valenciana muestra datos muy reveladores. Se han estudiado un total de seis zonas de presencia de posidonia. Las localidades se caracterizaron por un estado ecológico diferente, que se pueden clasificar en: praderas de posidonia degradadas, praderas en buenas condiciones, y praderas cercanas a las mejores condiciones de referencia. Se muestreó la variabilidad espacio-temporal de diferentes indicadores en el periodo 2005-2017. Las praderas de menor calidad se caracterizan por una menor densidad y cobertura de Posidonia oceanica, una mayor proporción de posidonia muerta, brotes más pequeños y una mayor biomasa de microalgas epífitas, así como la presencia de marcas de necrosis foliar. Para todos los sitios de estudio, las tendencias temporales indicaron una disminución de la calidad de las praderas en el periodo de 2005-2011, y una recuperación del 2012-2017 (Fernández-Torquemada, Yolanda et al., 2020). Esto nos muestra que aún hay esperanza de lograr procesos de recuperación de Posidonia oceanica en el Mediterráneo, y que si se revierten o disminuyen la intensidad de los daños que más le afectan, la situación puede mejorar sustancialmente.

 

El uso de propágulos sexuales para restaurar las praderas de pastos marinos ha atraído cada vez más atención en los últimos años como un método plausible para la restauración de las praderas, ya que las estrategias basadas en semillas evitan los impactos en los lechos donantes, al tiempo que preservan la diversidad genética en las poblaciones restauradas. Sin embargo, la disponibilidad de micrositios adecuados para el establecimiento de plántulas en los lugares de trasplante es crucial para lograr un resultado positivo de las acciones de restauración. En este estudio desarrollaron portadores que actúan como micrositios óptimos para el establecimiento de plántulas de Posidonia oceanica. Se aprovechó la capacidad de las plántulas para autoanclarse a sustratos rocosos mediante pelos radicales adhesivos. Este estudio muestra cómo el conocimiento ecológico de las estrategias del ciclo de vida de las especies y los rasgos críticos asociados proporciona valiosos consejos para desarrollar enfoques alternativos para la restauración de pastos marinos adaptados a la biología del sistema en estudio (Alagna, Adriana et al., 2020).

Con todos estos datos, somos conscientes de la disminución de la posidonia en todo el Mediterráneo, y es importante que todos conozcamos esta planta acuática, los beneficios que aporta al medio, y los problemas a los que se encuentra sometida hoy día, debido tanto al calentamiento global como a la introducción de especies invasoras.

La toma de conciencia por parte de la sociedad sobre los temas medioambientales es una labor que nos concierne a todos, pero en especial a los educadores ambientales. Debemos ser capaces de transmitir de una forma adecuada los problemas a los que se encuentra sometido el medio ambiente, y en este caso el medio marino.

Son muchos los problemas que asolan el océano, y al ser un medio tan conectado y homogéneo, normalmente no podemos tomarlos como problemas aislados, sino como un conjunto de los mismos que se retroalimentan, provocando unas consecuencias más graves que las que produciría sólo uno de ellos.

Con la ayuda de todos seguro que conseguimos que esta planta se encuentre más reconocida, y que se le otorgue una mayor protección en el Mediterráneo, ya que es su alfombra, y el pilar de su ecosistema.

Y recuerda…

«Mantén tus creencias a flote»

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